Filtro de Carbón Activado

La purificación doméstica del agua es una buena opción para todas aquellas personas que desean incrementar la calidad del agua de distribución colectiva. Los filtros de Carbón Activado que se ofrecen en el mercado pueden realizar esta tarea filtrando distintos tipos de sustancias:

• Compuestos volátiles, es decir, sustancias no particuladas que pueden vaporizar o desprenderse en forma de gas desde el flujo de agua. En general, el carbón activo es el sistema más efectivo para eliminar compuestos volátiles. El de mayor interés es el cloro, que aunque necesario durante la distribución del agua hasta los hogares, es prescindible en el agua de bebida propiamente dicha. Eliminando el cloro se evita el sabor y olor que da al agua.
El carbón activo también permite filtrar las cloraminas, otro compuesto clorado usado en algunos casos como sustituto del cloro en la potabilización, y los trihalometanos, formados tras la cloración.
Otras sustancias orgánicas volátiles que desgraciadamente podrían llegar al agua de suministro serían pesticidas como el DDT o el lindano, con origen en actividades agrícolas no ecológicas, contaminantes como el benceno o el tricloroetileno, procedentes de vertidos industriales, o dioxinas, por su ubicuidad en el medio.
Un filtro de buena calidad puede eliminar el 99 % del cloro del agua, el 98 % de los trihalometanos, y el 99 % de los posibles contaminantes orgánicos presentes en el agua.

• Partículas en suspensión. El filtro reduce significativamente la cantidad de partículas en suspensión como óxidos o partículas de tierra, que también pueden dar sabor y, sobretodo, color o turbidez al agua. Si el filtro dispone de resina de intercambio iónico también es posible eliminar parte de la dureza temporal causada por elementos no disueltos y que provoca precipitaciones de cal.

• Metales pesados. Un filtro de carbón activo reduce la cantidad de metales como plomo, cadmio o hierro, procedentes de la corrosión de las cañerías. También quedan retenidos en el filtro elementos como el mercurio, el cobre, y el manganeso, que se hallan presentes en el medio a causa de las actividades y vertidos humanos. El aluminio, que se puede encontrar en concentraciones elevadas en el agua potabilizada por su uso como floculante en el proceso de depuración, es otro de los metales eliminados gracias al filtro, especialmente si incorpora resinas de intercambio iónico.

Por otro lado, hay que ser consciente que el CAG no retiene todas las sustancias potencialmente presentes en el agua. Éstos son los componentes que no se eliminan con un filtro de este tipo y para los que se debería buscar otra solución en caso necesario.

– Nitratos. Por ello los filtros de carbón activo no son útiles en casos excepcionales de aguas contaminadas con este tipo de compuestos.

– Bacterias o virus. Los filtros están concebidos para refinar el agua de suministro, que en principio está libre de organismos patógenos. Las posibles poblaciones microbianas beneficiosas presentes en el agua o en caso de alguna contaminación puntual del caudal de agua, el filtro puede retener parte de ellas por el fenómeno de adsorción, pero no se garantiza el filtraje total.

– Fluor. Durante la potabilización del agua en algunas ciudades se añade fluor al agua de suministro. Aunque el objetivo es realizar una prevención de la salud dental, se sabe que elevadas dosis de fluor causan fluorosis, una dolencia que se manifiesta básicamente con antiestéticas manchas permanentes en las piezas dentales. Los filtros de carbón activo no permiten remover el fluor.

– Minerales y sales disueltas. Los minerales que se hallan disueltos en el agua potable pueden ser beneficiosos, o bien pueden ser sales disueltas en una cantidad excesiva y que pueden dar mal sabor. Esto depende generalmente de las características del medio natural del que se obtiene el agua, sobretodo de la composición de los materiales geológicos. Dado que no eliminan las sustancias disueltas, tampoco evitan la dureza del agua, causada por el calcio y el magnesio en disolución.

Así, filtrar el agua doméstica con carbón activo es el modo de eliminar los problemas de sabor y olor debidos a la cloración y a las partículas en suspensión. Además, de manera complementaria proporciona mayor seguridad respecto a contaminantes no deseables que podrían estar presentes en muy bajas cantidades en el agua. En definitiva, una buena solución para eliminar sabor y olor desagradables que no sean debidos al exceso de sales, y para aguas de suministro exentas de una contaminación excepcional.

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